Riverside: Flores germinan la riqueza lingüística

En Estudillo Heritage Park, estas que en inglés se llaman Mexican Primrose o Prímulas mexicanas. En latín su nombre es primula vulgaris.
En Estudillo Heritage Park, estas que en inglés se llaman Mexican Primrose o Prímulas mexicanas. En latín su nombre es primula vulgaris.

Con la primavera, nos podemos dar a la tarea de observar las flores tan variadas que crecen en el sur de California, donde tantas veces es el tema la falta de agua y el suelo desértico. Pero las flores crecen, con o sin ayuda de la mano humana, en árbol o en alfombra que se extiende por los cerros. Algunas de las más bonitas brotan de las muchas variedades de cactos. Y pudimos constatarlo al descubrir aquí y allá la cola de rata (Aporocactus), el bonete de obispo (Astrophytum) o la reina de noche (conocida también como pitaya).

Cerca de la parada del autobús una señora notó unas flores amarillas. “Son mastuerzos”, dijo. “Creo que les dicen también margaritas o caléndulas,” propuso otra persona muy sonriente. En menos de tres minutos aquellas desconocidas habían recorrido amistosamente tres familias de plantas muy distintas, las Nasturium o Tropaeolum Majus; Bellis Perennis y Calendula Officinalis, sin ponerse de acuerdo.

Lo del latín es broma pues nadie conoce bien los nombres de las plantas de acuerdo con su clasificación científica en esa lengua. En cambio, abundan los nombres de las diversas flores de acuerdo con la región y muchas veces al pueblo e incluso la familia de origen.

En el parque situado a un costado del museo de la ciudad de Temécula preguntamos a un jardinero de la ciudad por una de las flores que vimos en maceta. Era roja, rojísima, y tenía tallos largos con flores. En cosa de segundos otros dos jardineros se juntaron a proponer sus nombres. Uno dijo que era la flor de Jacinto; otro estuvo seguro que se trataba de una que él llamó caparroja.

Si las personas no consiguen ponerse de acuerdo con los nombres tradicionales de las flores, menos lo consiguen con las más simpáticas y comunes maneras de llamarlas, al punto que hace falta mostrar la flor para entender de cuál se trata.

He aquí algunos nombres comunes que nos parecieron muy divertidos: hermosa de día o amor de un día, “se les llama así porque solo eso duran siendo hermosas,” aclaró Jesús, quien habló así de unas flores rastreadoras de color morado o lila. costilla de Adán, tiene hoja en forma de costilla y una flor grande y bulbosa, parecida al alcatraz, pero un poco más rosa”, nos dijo el señor Lupe.

Preguntamos a distintas personas que fuimos encontrando si podían nombrar sus flores preferidas. Las diez más nombradas, de entre muchos que no dudaron en darnos su lista son: alcatraz, azucena, clavel, crisantemo, gardenia, geranio, gladiola, margarita, nardo, rosa y violeta.

Pero entre las listas no dejaron de fluir originales nombres, tan variados como cómicos: asiento de la suegra resultó ser un cactus que tiene la forma igualita a la de un taburete y que arroja unas flores muy blancas (Echinocactus Grusonii). correhuele, es una flor muy perfumada, que viene en blanco o en tonos de rosa y naranja (se la conoce también como campanilla). “diente de león”, según Minerva, “es esa flor blanca que tiene como plumitas y la soplas para que las plumitas vuelen y tú le pidas un deseo”; pero Sandra nos aseguró que el diente de león es una flor amarilla y redonda, muy parecida a los malvones, solo que no roja”.

estrella de navidad o noche buena (Euphorbia o Poinsettia), espina de Jerusalém (paloverde), oreja de león (Leontonis, Leonorus), siempreviva (manzanilla), huele de noche o galanes (Cestrum Nocturnum) y nube (velo de novia o Gisofila), figuraron entre los muchos ejemplos que obtuvimos al pedir a la gente que nos proporcionara los nombres de sus flores consentidas.

Para Rebeca, originaria de Michoacán, las flores tienen el nombre que le daban en su casa, tan propio de Morelia. Rebeca traduce desde niñita. “Se llaman jahuites”, dice señalando una tigridia; “son quiebraplatos”, cuenta cuando ve una trepadora azul y cada flor para ella tiene un nombre especial que la remonta a su tierra y a la casa de su abuela, donde creció: aretes (Fuchsia), perritos (en inglés Magic Carpet) o espuela de caballero (Delphinium Ajacis o conejitos).

En un negocio de arreglos para fiestas, en la ciudad Lake Elsinore, las carcajadas se oían desde la calle. Las risueñas empleadas hablaban de las flores que pondrían en un ramo de novia. Típicamente un ramo, nos dijeron, lleva nardos, azucenas, gardenias, camelias, rosas y claveles. Pero luego se pusieron a contar que había llagas, alegrías, encaje, trepadora, hinojos, besos, bombones o pompones, brujitas, huelebien, pensamientos. “trepadora con nube…” sugirieron de broma estas señoras del Distrito Federal para una que se casa por interés, o “flor de sangre con hoja de calabaza” para una despechada.

Si vives en el sur de California sabes que casi todo el año brotan las flores, pero sus variedades y colores aumentan durante la primavera, cuando el sol y la humedad les favorecen en el ambiente seco y caluroso del desierto y del semidesierto.

Hablar español es una cosa, pero hay áreas del lenguaje tan ricas como el número de personas que hablan y una de esas áreas es el lenguaje de las flores.

 
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