Migrante se vuelve conferencista ante estudiantes

El migrante David platica con
jóvenes estudiantes del Colegio
de Bachilleres. Cortesía de Casa del
Migrante
El migrante David platica con jóvenes estudiantes del Colegio de Bachilleres. Cortesía de Casa del Migrante

Donativos

Casa del Migrante Scalabrini necesita del apoyo de la sociedad para su buen funcionamiento.

Los donativos que recibe son: desodorantes, shampoo, cepillos y pasta dental, rastrillos, ropa nueva y/o usada en buenas condiciones.

La casa está ubicada en: Galileo 239, colonia Postal, 22350 en Tijuana, Baja California y la gente puede llamar al (664) 682-5180 o comunicarse a través de las redes sociales en:

facebook.com/CasadelMigranteTijuana.

Por cuatro tardes, en la Casa del Migrante Scalabrini, David se convirtió en un conferencista con ciertas reservas, sin el protocolo de una vestimenta formal, ni la lectura de un amplio currículum vitae.

Con su condición de migrante, David —quien no dio su apellido—acaparó la atención de diferentes grupos de estudiantes de la preparatoria pública Cobach Plantel Nueva Tijuana, quienes durante cuatro visitas a la Casa del Migrante, curiosos, guardaron silencio (lo que difícilmente hacen en clase) y escucharon atentos las travesías de un michoacano en espera de volver a su tierra natal, con el objetivo de generar conciencia en la juventud respecto a la migración.

Los alumnos acomodaron las sillas formando una media luna con el fin de que pudieran mirarse unos a otros, pero sobretodo, para que tuvieran contacto directo con un testimonio que cambiaría su visión de los deportados.

“Mi nombre es David y soy un migrante. Fui deportado porque me peleé al comprar tacos, un tipo me los aventó y me dio mucho coraje por lo que la dueña del negocio llamó a la policía y un amigo me dijo ‘pélate que la doña pidió refuerzos’. Y eso hice, agarré la bicicleta pero a la vuelta de la esquina me esposaron”, dijo el migrante.

David vivió 11 años en Orange County, California, y trabajó en jardinería y construcción. Durante su estancia tuvo varios problemas debido a que andaba involucrado en pandillas, venta de drogas y violencia. En una ocasión le abrieron la cabeza con unos tubos por tratar de defenderse en una pelea.

Los estudiantes aprovecharon el encuentro para hacerle varias preguntas, con relación a los motivos que lo orillaron a cruzar ilegalmente y la manera en la que lo hizo.

“Yo me dedicaba a cuidar vacas allá en Michoacán, pero lo que ganaba no era suficiente y decidí buscar otra forma de vida. Con mil dólares crucé caminando por la Rumorosa”, dijo David.

A principios de marzo, llegó a Tijuana y mientras transitaba por la entrada peatonal al otro lado de la frontera, una encargada de La Casa del Migrante lo atendió y lo llevó a comer antes de presentar su caso a la trabajadora social.

“Los migrantes pueden comer lo que sea, estamos conscientes que han de traer mucha hambre, incluso el primer día les damos a escoger las prendas que van a necesitar para su estancia durante 12 días en los cuales tienen un horario de entrada y salida para buscar trabajo”, expresó Karen Muro, voluntaria de la Casa del Migrante.

Centro Scalabrini

La organización social y religiosa Casa del Migrante Scalabrini proviene del beato Juan Bautista Scalabrini quien defendió la bondad de la migración y lo consideró como uno de los derechos humanos fundamentales: que era el de movilizarse y salir de los confines de un Estado, con libertad. Por ello en noviembre de 1887 fundó la Congregación de los Misioneros de San Carlos para apoyar a los migrantes italianos en búsqueda de mejores condiciones de vida.

No es lo mismo migrante que indigente

A las cinco de la tarde, Karen mandaba a David a comer con el resto de sus compañeros y así concluía su espontánea conferencia. Mientras tanto, la voluntaria comentaba a los alumnos los servicios que ofrece la Casa del Migrante como: cama, comida, ropa, atención médica, conferencias, cinco minutos para llamar a cualquier parte del mundo y consultas legales.

También destacó la distinción entre un migrante y un indigente, al primero lo describió como una persona que sueña mucho y está en constante movimiento, tratando de cuidar de sí mismo, contrario a los que piden limosna en los cruceros o algunos que limpian los carros y buscan la manera de sobrevivir, estirando la mano en espera de unos cuantos pesos.