Cactus y demás: Reinos de la naturaleza

En el corazón de la capital oaxaqueña, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca muestra la diversidad de flora del estado.
En el corazón de la capital oaxaqueña, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca muestra la diversidad de flora del estado.

Desde tiempos prehispánicos los suelos mexicanos han albergado jardines dedicados al cultivo de plantas decorativas y medicinales. La tradición perdura, también con fines de preservación e investigación. Estos son algunos jardines botánicos abiertos al público que destacan por su ejemplares únicos.

Zapotitlán Salinas, Puebla

Cactáceas libres

Miles de tetechos o viejitos dibujan el horizonte de la Reserva de la Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, que abarca parte de Puebla y Oaxaca. En conjunto estos ejemplares forman los bosques de cactáceas columnares más densos del país.

En el lado poblano de la reserva está el Jardín Botánico Comunitario Helia Bravo Hollis, que resguarda estas especies y otras endémicas de la zona como la pequeña cactácea Mammillaria hernandezii de brillantes flores púrpura.

Se localiza en el Km 1.5 de la carretera Tehuacán-Huajuapan, a 28 kilómetros de la ciudad de Tehuacán, Puebla. El complejo cuenta con zona de cabañas, varios senderos interpretativos y salineras de producción ancestral.

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Orgullo local

En el corazón de la capital oaxaqueña, el Jardín Etnobotánico de Oaxaca muestra la diversidad de flora del estado, usada por las comunidades con fines estéticos, alimenticios y medicinales. El agua que fluye a lo largo de un canal guía a los visitantes por todo el espacio, donde destacan plantas como las cícadas, especies que florecieron durante la era de los dinosaurios.

Parte del Centro Cultural Santo Domingo, desde hace 15 años, el jardín presume en su diseño los trazos de artistas oaxaqueños como Francisco Toledo, Luis Zárate, Jorge DuBon, José Villalobos y Jorge Yázpik.

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Ciudad de México

Pedazos de jungla

Un refugio apacible y hasta de carácter tropical en el Distrito Federal es el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, uno de los más antiguos de México y el más grande en su tipo en América Latina.

Durante sus visitas guiadas se conocen 14 colecciones de plantas, que abarcan ejemplares endémicos y en peligro de extinción, así como el invernadero Faustino Miranda, una suerte de selva creada en 1959 con plantas procedentes de Chiapas, Veracruz y Oaxaca. Al final de algunos paseos es posible adoptar un ejemplar para cuidarlo en casa.

El jardín se localiza en la Zona Deportiva de Ciudad Universitaria.

Saltillo, Coahuila

Flora norteña

Cactus cabeza de viejo (Cephalocereus senilis), viejitos de Coahuila (Echinocereus delaetii), alicoches (Echinocereus pentalophus) y otros singulares ejemplares integran el Jardín Botánico de Museo del Desierto, un espacio dedicado desde hace 14 años a la preservación y difusión de la importancia de este territorio

En su colección hay cactáceas de montaña, selva, bosque o desierto, algunas de ellas mexicanas y otras importadas de centro y sudamérica. Entre las labores de este jardín está la reproducción de varias especies y el crear conciencia en los visitantes para que no las extraigan de su hábitat.

Afuera del invernadero está en ejemplar de biznaga burra (Echinocactus platyacanthus), que tiene más de 250 años.

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