Paco de Lucía convierte el Teatro Municipal de Río en la Andalucía más bonita

BRASIL MÚSICA

Fotografía tomada el pasado 2 de octubre en la que se registró al guitarrista y compositor flamenco español Paco de Lucía, quien, luego de 16 años de ausencia, volvió a presentarse en Brasil. EFE/Archivo
Fotografía tomada el pasado 2 de octubre en la que se registró al guitarrista y compositor flamenco español Paco de Lucía, quien, luego de 16 años de ausencia, volvió a presentarse en Brasil. EFE/Archivo

— Uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, el español Paco de Lucía, volvió hoy a Brasil 16 años después y ofreció en Río de Janeiro dos horas de recital de su flamenco fusión particular que maravilló a los brasileños, con la canción "Entre dos aguas" como punto álgido de la noche.

Elegante e impoluto, salió con una sonrisa tímida en la cara y saludó educadamente. En el escenario, sólo su guitarra y él. El aplauso fue unánime y no hizo falta que pusiera en marcha sus dedos para convencer al público, que ya venía sabiendo que Paco es garantía de éxito.

Las 2.400 entradas estaban agotadas hacía semanas en el Teatro Municipal de Río, inaugurado en 1909 y que probablemente sea el local más bonito de Río para disfrutar de un concierto como este.

Nadie se salió del guión: la elegancia reinó entre el público, que se hizo fotos en el majestuoso vestíbulo para no olvidar nunca la noche en la que Paco maravilló a Río.

Para las dos primeras canciones, el maestro no necesitó a nadie más en el escenario y eso le encantó al público. Sentado en un banco, tocando la guitarra. ¿Para qué más? Los solos acostumbran a funcionar en un concierto y en el caso de Paco de Lucía, funcionó a la perfección.

Pero quien creyera que el concierto iba a ser así todo el rato, se equivocó. A partir del segundo tema se incorporaron al recital el resto de miembros de su grupo: el percusionista Israel Suárez, alias "El Piraña", el guitarrista Antonio Sánchez, los cantaores "Rubio de Pruna" y "David de Jacoba", el cubano Alain Pérez al bajo y el teclista Antonio Serrano, que ofreció unos acompañamientos con armónica preciosos.

Todos asumieron un papel de actores secundarios, respetando escrupulosamente el protagonismo del mejor. Una luz más intensa que las demás lo alumbraba. Eso no quitó que su actuación fuera excelente.

La noche se convirtió en una fiesta flamenca, a la que no faltó el baile. Los brasileños pudieron disfrutar del más famoso folclore español, pero del bueno, del de calidad.

Aún así, con tanta fiesta, parecía que a Paco de Lucía se le olvidaba tocar su canción más célebre. Los cariocas tuvieron que esperar al "bis" para escuchar "Entre dos aguas". El aplauso fue espectacular. La hizo durar más de diez minutos.

Y así, por todo lo alto y después de dos horas de espectáculo, el maestro de Algeciras (Cádiz, sur) se despidió de Río de Janeiro, la noche en que un trocito muy pequeño de Brasil se convirtió en la Andalucía más bonita de todas.