Protestan contra la construcción de una planta incineradora en Puerto Rico

PUERTO RICO ECOLOGÍA

Los manifestantes quieren que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, vete el proyecto, que aún debe recibir el visto bueno de agencias federales y locales. EFE/Archivo
Los manifestantes quieren que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, vete el proyecto, que aún debe recibir el visto bueno de agencias federales y locales. EFE/Archivo

— Organizaciones ecologistas se manifiestan hoy contra de la construcción en Arecibo, municipio de la costa norte de Puerto Rico, de la que se convertiría en primera planta incineradora de residuos sólidos en la isla caribeña.

El proyecto ha levantado controversia entre los detractores agrupados en la Coalición en contra de la Incineración, que alerta de posibles daños medioambientales, y la promotora de la planta, la empresa estadounidense Energy Answers.

El asesor científico de la Coalición en contra de la Incineración, el químico Osvaldo Rosario, señaló a Efe en una entrevista que el objetivo de la manifestación de hoy es alertar de los daños ambientales que ocasionan estas instalaciones por los gases que despiden a la atmósfera.

Los manifestantes quieren que el gobernador de Puerto Rico, Alejandro García Padilla, vete el proyecto, que aún debe recibir el visto bueno de agencias federales y locales.

La organización convocante asegura que las 2.100 toneladas de basura que la empresa estadounidense prevé incinerar cada día emitirán unas 500 toneladas de cenizas con contenido tóxico cada 24 horas.

Denuncia además que las emisiones de la planta expulsarán elementos tóxicos y cancerígenos como dioxinas, fenoles y hidrocarburos aromáticos policíclicos.

Los ecologistas entienden que las incineradoras son una opción en desuso para la gestión de recursos sólidos y se cuestionan que el proyecto lo desarrolle una compañía como Energy Answers que actualmente no cuenta con ninguna planta de estas características en actividad.

El representante legal de Energy Answers, Rafael Toro, señaló a Efe que mucha de la información aportada por los convocantes de la manifestación no es exacta y argumentó que no tendría sentido que las autoridades federales y de Puerto Rico permitieran la puesta en marcha de una planta con unos efectos para el medio ambiente tan nocivos como los que denuncian.

En ese sentido, aclaró que la Agencia federal de Protección Ambiental (EPA) ya autorizó el proyecto y se está a la espera de conocer su parecer sobre la apelación presentada por los ecologistas, al tiempo que el permiso que debe aprobar el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. tiene que ver exclusivamente con los procesos necesarios para construir en ese área.

La Junta de Calidad Ambiental evalúa en estos momentos los permisos de fuente de emisión e instalación de desperdicios sólidos, según reconoció Toro, que dijo desconocer en cuánto tiempo se pronunciará esa agencia del Gobierno puertorriqueño.

Toro señaló que no es cierto que las incineradoras, o plantas de recuperación de energía, como la compañía prefiere denominar a estas instalaciones, estén en desuso, ya que solamente en EE.UU. hay 87 en funcionamiento y hay propuestas para construir dos en Nueva York y otra más en Florida.

Según datos aportados por Toro en Europa hay en funcionamiento cerca de 400 incineradoras en los países más desarrollados de ese continente.

Energy Answers, aclaró, desarrolla este tipo de instalaciones en EE.UU. desde los 80, aunque vendió su última incineradora hace siete años.

"No entendemos las protestas cuando nuestro proyecto permitirá que Puerto Rico sea lo último en tecnologías de manejo de basuras", destacó el representante de Energy Answers, tras achacar la resistencia de ciertos sectores al proyecto al hecho de que se trata de una iniciativa novedosa.

Toro subrayó que la incineradora supondrá una inversión de 700 millones de dólares y la creación de más de 3.500 empleos durante su construcción.

La planta que propone construir Energy Answers de recuperación de residuos en Arecibo procesará más de 2.000 toneladas de basura diarias que producirán un promedio de 77 megavatios al día de energía limpia y renovable.

El gobernador de Puerto Rico no se ha pronunciado contundentemente sobre el asunto, limitándose a señalar que el proyecto debe cumplir con la normativa que exigen EPA y la Junta de Calidad Ambiental.