Padres dan a hijos todo y se quedan sin nada

Recién graduado de la universidad, Marcelo ya tiene carro nuevo, no se preocupa por gastos de renta, comida ni servicios, posee ropa de marca y los gadgets más sofisticados. Lo tiene todo sin preocupaciones ni exigencias laborales.

¿Cómo es esto posible? Fácil. Tiene al mejor "jefe" del mundo: un papá sobreprotector.

Cada vez son más los jóvenes que viven a expensas de sus padres sin buscar independizarse y sin reconocer el valor de ganarse las cosas a través del esfuerzo.

Esta realidad es una problemática que, de acuerdo con expertos, solo dará pie a una generación de adultos inútiles.

"A los hijos no se les está exigiendo nada y por eso es una generación del merecimiento. Son chicos súper débiles: se traumatizan con todo, se deprimen con todo, se quieren suicidar por todo, porque no saben luchar. Les quitamos la capacidad de postergar la gratificación, trabajar duro y de luchar por lo que quieren por darles demasiado", señala Ángela Marulanda, educadora familiar y escritora, entrevistada en Miami, vía telefónica.

"Les enseñamos algo muy grave a los hijos: su función es recibir y la nuestra, como papás, es darles. Les enseñamos a recibir, pero no a dar", señala la autora del libro De la Culpa a la Calma.

"Estamos viendo una cantidad de niños malagradecidos, sin entusiasmo, vagos, de todas clases sociales. Es la generación del merecimiento, la generación de los niños que se merecen todo. Ellos ya no piden, exigen".

Inculcar el esfuerzo

Al margen del estrato social o ubicación geográfica, cada vez se ha vuelto más común ver a hijos que se quedan con sus padres muchos años después de llegar a la edad adulta y terminar sus estudios.

Los creadores de la generación del merecimiento son los padres sobreprotectores que perdieron de vista los valores importantes en la formación de sus hijos al tratar de evitarles las carencias que ellos tuvieron.

"Un factor es que estos adultos, y yo me incluyo entre ellos, vivimos carencias cuando éramos pequeños o adolescentes, crecimos con muchas responsabilidades, y ahora que soy papá, no quiero que mi hijo sufra eso, que tenga lo que yo nunca tuve.

"Es una generación muy cómoda de muchachos. Viven con pocas carencias y muchas comodidades. No viven las consecuencias de sus conductas o sus malas decisiones, están siendo sobreprotegidos, no hay responsabilidades. Todo esto hace que el muchacho crezca en un mundo virtual y ficticio", explica Jesús Amaya, autor de Padres Obedientes Hijos Tiranos y profesor de la Universidad de Monterrey.

Un enfoque en el que el fin es la felicidad y no el resultado de acciones gratificantes, agrega Marulanda, influye también en la formación de jóvenes que de adultos solo buscarán la comodidad con nada o el mínimo esfuerzo.

Así, la generación del merecimiento está integrada por jóvenes que no han madurado y que al sobreprotegerlos se han quedado como adolescentes permanentes.

Es por eso que los expertos exhortan a los papás a que enseñen a sus hijos desde pequeños a ganarse sus privilegios.

Es cuestión de reglas

Los expertos Ángela Marulanda y Jesús Amaya aconsejan a los papás:

-Educar a los hijos desde pequeños.

-Establecer reglas. Los hijos tienen derechos, pero también obligaciones.

-Buscar que los chicos se esfuercen por lo que quieren. Los hará adultos responsables.

-Analizar tus motivaciones si vas a comprar algo que un hijo te pide: ¿Él debe tener eso para estar a la moda o no ser "menos" que los demás?, ¿o realmente lo necesita?

-Estar consciente de que si tus hijos carecen de algo no los "traumará" para el resto de sus días, más bien, ellos formarán su carácter y sabrán valorar sus posesiones.

-Tener en cuenta que al dar algo especial a tus hijos, ellos deben saber que es una gratificación bien ganada.

 
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