Despierta la furia de un gigante

Dispuesto a hacerlos pagar muy caro su error, Carlos Slim se ha abierto de capa para declararle la guerra al dueño de Televisa, Emilio Azcárraga, y al propietario de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego.

A principios del año pasado, las televisoras más grandes de México, y América Latina, se confabularon para realizar una especie de extorsión en contra del hombre más rico del mundo, pero su plan les salió contraproducente.

Resulta que en enero de 2012, Televisa y TV Azteca informaron a sus clientes que subirían en un cinco por ciento sus tarifas de anuncios comerciales.

El incremento, justo a todas luces para cubrir el ritmo inflacionario del país, fue parejo para todas las empresas que contrataban espacio para publicitar sus productos y servicios.

Cuando llegó la revisión de contrato para la empresa Telmex (Teléfonos de México) de la cual es dueño Carlos Slim, Televisa le informó al consocio telefónico que el incremento para ellos no sería del cinco por ciento, sino del 20 por ciento.

Al conocer las demandas de Televisa, los compradores de medios de Telmex rechazaron semejante incremento, y en un movimiento estratégico que nunca antes habían intentado, se acercaron a TV Azteca para comprar tiempo comercial.

Para sorpresa de los ejecutivos de Telmex, TV Azteca propuso a la empresa de Carlos Slim la misma tarifa que Televisa pretendía cobrarle.

La guerra había iniciado: Azcárraga y Pliego unieron fuerzas para tratar de exprimir los más que se pudiera a la empresa que más gastaba en publicidad televisiva en México.

Al ver que existía un claro contubernio entre Televisa y TV Azteca, Slim retiró de ambas televisoras toda la publicidad relacionada con el Grupo Carso, grupo que aglomera a todas y cada una de las empresas del multibillonario mexicano.

Sin decir mucho por un año, Slim buscó formas alternas para seguir anunciando sus marcas, pero fue hasta este año que desató su furia contra Televisa y TV Azteca.

Antes de que iniciara el Torneo Clausura 2013 del futbol mexicano, Slim se asoció con el Club Pachuca que a su vez es dueño del equipo León.

El primer golpe fuerte de Slim, ya como socio de los Tuzos y los Panzas Verdes, fue quitarle a TV Azteca los derechos de transmisión del Club León.

Fue entonces que Slim vendió los derechos de transmisión del León a Fox Sports México y por primera vez en la historia un equipo del futbol mexicano desaparecía de la televisión abierta.

El golpe fue bestial para TV Azteca ya que el León generaba ventas millonarias de publicidad para los canales de Salinas Pliego.

Ya como inversionista dentro del futbol mexicano, Carlos Slim acecha con hacerse del poder absoluto del balompié azteca, poder que siempre ha estado en manos de Televisa y TV Azteca.

La sed de venganza de Slim lo llevó, apenas la semana pasada, a darle el golpe mortal a sus detractores.

En un movimiento sorpresivo que ha causado conmoción en el mundo de los negocios, las comunicaciones y el deporte, Slim anunció la compra de los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Brasil 2016.

Con esto, Slim le ha quitado a Televisa y TV Azteca su fuente de ingresos más grande, después de los Mundiales de futbol.

Slim es ahora la única persona con los derechos exclusivos para transmitir las olimpiadas en México y el resto de Latinoamérica.

Estocada genial del hombre más rico del mundo, estocada que ha dejado desangrando a Azcárraga y Salinas Pliego, quienes ahora se arrepienten de haber despertado la furia del gigante dormido.