Darwin sentía que con su teoría de la evolución confesaba un "asesinato"

CHARLES DARWIN

El paleontólogo noruego Jorn Hurum, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo, proyecta una imagen de Charles Darwin mientras habla del fósil de un primate de 47 millones de años de antigüedad mostrado en mayo de 2009 en Nueva York. EFE/Archivo
El paleontólogo noruego Jorn Hurum, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oslo, proyecta una imagen de Charles Darwin mientras habla del fósil de un primate de 47 millones de años de antigüedad mostrado en mayo de 2009 en Nueva York. EFE/Archivo

— El naturalista británico Charles Darwin (18091882) sentía que escribir su teoría de la evolución, base de la biología como ciencia, era como "confesar un asesinato", según le reveló a su mejor amigo en unas cartas que divulga hoy la BBC.

Darwin mantuvo durante años correspondencia regular con el botánico inglés Joseph Hooker (18171911), con el que compartió algunos de sus sentimientos más privados, como la tristeza por la muerte de su nuera o sus reticencias acerca de su trabajo.

Investigadores británicos han descubierto ahora esta especial relación entre las más de 1.400 cartas inéditas que el científico escribió y recibió a lo largo de toda su vida, y que serán publicadas online por la Universidad de Cambridge.

Fue con Hooker con quien Darwin expuso por primera vez su revolucionaria teoría sobre el origen de las especies, que contradecía directamente a la religión, una atrevida afirmación que sólo compartió con su amigo en prueba de la confianza que le profesaba.

"Cuando llegaron los últimos rayos de luz estaba casi convencido (contrariamente a la opinión con la que comencé) de que las especies (es como confesar un asesinato) no son inmutables", escribió el investigador con esos paréntesis desde la reclusión en la que vivió durante sus años de estudio.

Hooker por su parte respondía con preguntas que iniciaron un intenso debate entre ambos, aunque apoyó a su amigo firmemente ante las críticas que recibió en el debate religioso posterior a la publicación del "Origen de las Especies" en 1859.

Ambos se conocieron en su juventud, mientras viajaban como investigadores botánicos, Darwin en las islas ecuatorianas de Galápagos y Hooker en la Antártida, y aunque pronto sus carreras se separaron continuaron viéndose ocasionalmente y manteniendo el contacto por carta.

En las misivas revelaron su tristeza por las pérdidas familiares; Darwin describió a Hooker la muerte de su nuera Amy al dar a luz y la preocupación por su hijo, que tras quedar viudo se marchó a Gales.

"Nunca he visto a nadie sufrir tanto como el pobre Frank. Se ha ido al norte de Gales a enterrar el cuerpo en una pequeña iglesia entre las montañas... Me gusta escuchar que está decidido a esforzarse y trabajar en todos los aspectos, pero no sé durante cuanto tiempo será capaz de mantener esta voluntad", explicó Darwin.