Opinión: Está muy fea

Hace mucho que no la veía tan triste, tan maltratada, tan fea.

Antes era atrevida, picara, voluntariosa, inteligente, una verdadera chispa.

Hoy apenas y se mueve, apenas y hace el intento, apenas es una sombra de lo que fue en sus mejores momentos.

La selección mexicana de futbol que dirige José Manuel de la Torre es la más antipática, la más aburrida, la más pobre que me haya tocado ver en los últimos tiempos.

Las actuaciones que ofreció la semana pasada en los juegos eliminatorios rumbo al Mundial de Brasil 2014 fueron patéticas.

De la torre tiene al equipo Tricolor amarrado a un sistema de juego que corta cualquier inspiración o creatividad de la que el jugador mexicano ha hecho gala en el pasado.

El Chepo se preocupa por defender, se preocupa por que no le hagan un gol, se preocupa por prevenir en lugar de preocuparse por proponer.

Muy lejos se encuentra esta selección de la que Ricardo Lavolpe hizo volar entre 2002 y 2006.

El equipo del estratega argentino atacaba, tenía variantes ofensivas, era espectacular, anotaba goles, generaba emoción.

En la Copa Confederaciones de 2005, un año antes de que se efectuara el Mundial de Alemania, El Tri de Lavolpe asombró a propios y extraños con su gran personalidad, con su atrevimiento, con su alegría de jugar.

En esa ocasión, estrellas legendarias del balompié, como Pelé, calificaron a México como la selección que mejor futbol practicaba en el mundo.

El equipo de José Manuel de la Torre en nada se parece al de Lavolpe.

Al Tricolor le hace falta personalidad, le hace falta un líder, le hace falta un entrenador.

Las eliminatorias mundialistas de la Concacaf para asistir a Brasil 2014 han sido las peores para México desde que el Hexagonal Final se juega a visita recíproca.

Es cierto, El Tri está en posición de calificar a la Copa del Mundo, pero eso no se debe al futbol que ha desplegado sino a que existen tres boletos directos, y un repechaje para ir a Brasil.

La próxima semana, México inicia su participación en la Copa Confederaciones, el gran ensayo antes del Mundial.

El 16 de junio, en Río de Janeiro, México estará enfrentando a Italia.

El día 19 va contra el anfitrión, Brasil, y el 22 se enfrentará a Japón.

Con lo mostrado hasta el momento en la Concacaf, ante selecciones de una calidad infinitamente menor a las que se encontrará en Brasil, México tiene asegurado un ridículo en la Confederaciones.

Los aficionados mexicanos, fieles como ellos solos, se merecen un mejor producto al que José Manuel de la Torre ha fabricado.

La selección mexicana factura 250 millones de dólares cada año por concepto de boletos vendidos en los partidos que juega en Estados Unidos, derechos de televisión y apoyos publicitarios.

Ninguna selección del mundo, ninguna, gana más dinero que la mexicana y eso debería ser suficiente para que el equipo sea dirigido por un entrenador de vanguardia, progresista, con ideas y conceptos innovadores.

Por el contrario, México está en manos de un retrógrada táctico, por un miedoso del futbol, por un hombre que se preocupa por no perder y no por salir a ganar.

Es tiempo de lavarle la cara fea y sucia a El Tri, De la Torre tiene que irse.