La fiscalía de Múnich acusa formalmente a Ecclestone de soborno

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El patrón de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone. EFE/Archivo
El patrón de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone. EFE/Archivo

— La fiscalía de Múnich ha acusado formalmente de soborno al patrón de la Fórmula Uno, el británico Bernie Ecclestone, por el presunto pago de 44 millones de dólares a un antiguo directivo del banco público bávaro BayernLB.

Tras una investigación de más de dos años, la fiscalía ha trasladado su acusación a Ecclestone, que habría sobornado al banquero alemán Gerhard Gribkowsky durante el proceso de venta de la participación que tenía el BayernLB en el negocio de la Fórmula 1.

Ecclestone reaccionó aparentemente sin inmutarse a la noticia y asegurando que, de prosperar el proceso y ser citado, por supuesto que acudirá a declarar.

"No me afectó esto", aseguró el patrón de la Fórmula en declaraciones que publica mañana el popular diario "Bild", para añadir que no ve motivos para retirarse de sus negocios por esa causa.

El británico, de 82 años, rehuyó la pregunta de si son ciertas las acusaciones de los sobornos que se le imputan, con el argumento de que cualquier cosa que diga ahora al respecto sería colocado "en la báscula de la justicia".

Gribkowsky se encuentra en prisión desde el año pasado condenado por cohecho, desfalco y fraude fiscal por no haber declarado el dinero percibido.

El banquero recibió en 2006 el encargo del instituto público BayernLB, a cuyo consejo de administración pertenecía, de vender su participación en la Fórmula, operación en la que trabajó estrechamente con Ecclestonne.

El británico, que deseaba librarse del socio germano, consiguió con la ayuda de Gribkowsky que el banco vendiera su participación al inversor que él quería, la empresa CVC.

Y para ello, según la acusación, pagó los 44 millones de euros a Gribkowsky a través de una fundación a nombre de su esposa y vía empresas fantasma domiciliadas en países del Caribe y el Océano Índico.

En el caso será decisivo que se pueda probar que Ecclestone sabía que Gribkowsky era empleado de un banco público y que, como empleado público, no podía recibir dinero.

Los fiscales se apoyan para procesar a Ecclestone en unas declaraciones despectivas del jefe de la Fórmula Uno hacia Gribkowsky, en las que le calificó de "civil servant" o funcionario público.

Ecclestone, por su parte, rechazó desde un principio las acusaciones de soborno, asegurando que había sido chantajeado por el banquero.