Vino y rosas para celebrar el centenario de Canberra, la Brasilia australiana

AUSTRALIA CENTENARIO

Fotografía facilitada por Australian Capital Tourism del lago Burley Griffin en invierno en Canberra, la capital australiana que como Brasilia fue concebida en un estudio de arquitectura, celebra este año su centenario entre los viñedos que producen los pujantes caldos del país oceánico y la tradicional feria floral. EFE
Fotografía facilitada por Australian Capital Tourism del lago Burley Griffin en invierno en Canberra, la capital australiana que como Brasilia fue concebida en un estudio de arquitectura, celebra este año su centenario entre los viñedos que producen los pujantes caldos del país oceánico y la tradicional feria floral. EFE

— Canberra, la capital australiana que como Brasilia fue concebida en un estudio de arquitectura, celebra este año su centenario entre los viñedos que producen los pujantes caldos del país oceánico y la tradicional feria floral.

El 12 de marzo de 1913, Gertrude Mary Denman, esposa del entonces gobernador general de Australia, Thomas Denman, anunció el nombre de Canberra tras un concurso para denominar a la futura capital de la antigua colonia británica.

"Canberra es una de las pocas ciudades del mundo planificadas, una ciudad en un parque, con un caleidoscopio de colores y experiencias gracias a sus estaciones variables", anuncian los reclamos turísticos de la metrópoli.

Situada entre las más vibrantes Sídney y Melburne, la capital australiana tiene fama de ciudad ordenada y algo aburrida, llena de burócratas y políticos, aunque a cambio aporta amplias zonas verdes y variados festivales culturales o gastronómicos.

Entre septiembre y octubre, Canberra es la sede del festival floral más importante de Australia, un evento que se celebra en la primavera austral para exhibir una gran gama de flores y esculturas hechas con plantas.

"Floriade", nombre derivado del latín, exhibe más de un millón de flores, incluidas tulipanes, jacintos, rosas o magnolias, entre otras muchas variedades, además de los tradicionales gnomos, que aquí nunca han estado vetados a diferencia de Londres, prohibidos hasta este año.

Durante estos meses se han celebrado festivales de cine, exhibiciones, actividades deportivas y hasta el peculiar "DANscienCE Festival", en el que bailarines profesionales combinan la danza con la ciencia.

El clima frío del invierno austral favorece los viñedos que rodean Canberra y a sus viticultores, que prevén una cosecha inmejorable para los caldos de este año del centenario gracias a las excepcionales condiciones climatológicas del último otoño.

Ken Helms, viticultor con una trayectoria de 40 años al frente de la bodega Helms Wines, dijo al "Canberra Times" que el período largo y seco de maduración ha sido perfecto después de dos años consecutivos malos.

Con él coincidió Frank van de Loo, un viticultor de la zona de Mount Majura especializado en la variedad española de tempranillo, que espera también una cosecha de gran calidad.

Canberra es de las pocas ciudades nacidas y planificadas en el siglo XX para convertirse en capital, junto con Brasilia (Brasil), Putrajaya (Malasia) o Naypyidaw (Birmania).

Su diseño fue encomendado al arquitecto estadounidense Walter Burley Griffin, una vez elegido un lugar en una zona agrícola en el sureste australiano para resolver la rivalidad entre Sídney y Melburne, que se disputaban ser la sede federal.

El nombre se deriva del vocablo aborigen Kamberra (lugar de reunión), aunque otras fuentes apuntan que otro origen podría ser "nganbra", que significa "hueco entre los pechos femeninos", en referencia a su localización entre el Monte Ainslie y la Montaña Negra.

Bañado por las aguas del lago artificial Burley Griffin, Canberra comenzó a operar como capital de Australia el 9 de mayo de 1927 cuando se abrió la casa del antiguo Parlamento, en el centro de la cuidad, poco después de que el otrora primer ministro, Stanley Bruce, se mudara a la casa de Gobierno conocido como "The Lodge".

Desde entonces muchas de las decisiones importantes para Australia se han tomado en Canberra como el envío de tropas a Afganistán, al tiempo que ha sido escenario de la destitución del primer ministro Gough Whitlam en 1975 tras una crisis constitucional.

Inmensos árboles de colores amarillentos o rojo carmín pueblan esta urbe planificada de 367.000 habitantes donde los conductores no conocen los atascos comunes en otras grandes ciudades y los veteranos tienen espacio de sobra para practicar el críquet.

Canberra posee importantes joyas arquitectónicas modernas como la Galería Nacional de Australia, el Tribunal Superior de Australia, la Biblioteca Nacional, Museo Nacional o el Memorial de Guerra, visitado por el presidente de EEUU, Barack Obama.

Rocío Otoya