Abre el Centro de Documentación de las Artes en Tijuana

Frida Espinoza, subdirectora técnica del Cecut, y Rosa Elisa Rodríguez, gerente de investigación, muestran parte del acervo histórico del Centro de Documentación de las Artes (Cendoarte), un nuevo espacio de 595 metros cuadrados situado en el tercer piso del edificio principal del Cecut, abierto al público de forma gratuita.
Frida Espinoza, subdirectora técnica del Cecut, y Rosa Elisa Rodríguez, gerente de investigación, muestran parte del acervo histórico del Centro de Documentación de las Artes (Cendoarte), un nuevo espacio de 595 metros cuadrados situado en el tercer piso del edificio principal del Cecut, abierto al público de forma gratuita.

Centro de Documentación de las Artes

(Cendoarte)

Cuándo: Lunes a viernes de 10 a.m. a 6 p.m.

Dónde: 3er. Piso, Edificio Central del Cecut, Zona Río, distrito Centro

Costo e informes: Entrada libre, (011-52) (664) 687-96-13 y 14 o bien en el portal

cecut.gob.mx

— A lo largo de tres décadas, el Centro Cultural Tijuana (Cecut) ha sido anfitrión de grandes artistas mexicanos del siglo XX cuyas obras, conferencias o testimonios habían quedado en el almacén de la institución sin que el público volviera a tener acceso a ellas.

Desde diciembre pasado esta memoria histórica de la cultura de la región puede ser consultada en el Centro de Documentación de las Artes (Cendoarte), un nuevo espacio de 595 metros cuadrados situado en el tercer piso del edificio principal del Cecut, abierto al público de forma gratuita.

Ahí pueden leerse algunas frases de artistas antes de marcharse de la ciudad, por ejemplo el pintor José Luis Cuevas escribió simplemente “Tijuana”. La estrella de cine María Félix fue menos austera pero igual de objetiva, “Tijuana tiene una particularidad que muchas ciudades podrían envidiarle: su expansión demográfica acompañada de un gran desarrollo cultural”.

Hubo quienes fueron más políticos y serios, como el escritor Carlos Fuentes, quien apuntó: “Un recuerdo para el Centro Cultural Tijuana, baluarte de identidad y creación”.

Y otros menos adustos, como Carlos Monsiváis, quien se autoproclamaba como un fan de la frontera: “Al Centro Cultural de Tijuana este saludo que tanto habla (o informa) de los métodos caligráficos de una etapa de la enseñanza primaria de la Ciudad de México y que también refiere los esfuerzos por hacerse de un idioma que no es el español ni náhuatl, pero que no obstante reitera el aprecio del dueño de la caligrafía, si esto es posesión, por la tarea que en la bola, desde la bola, se difunden por toda Baja California para asombro de propios y contento de extraños (o viceversa), y podría seguir, pero me intimida la blancura del papel y más bien quisiera zozobrar (o naufragar) que decir, pero reanudo mi tarea laudatoria, y con toda la fuerza y el sonido que las mayúscula consienten, escribo (o grito metafóricamente) ¡VIVA LA BOLA! ¡Viva la cultura tijuanense! ¡Muera todo aquello que se le oponga! Devoto, sumiso, admirativo, Carlos Monsiváis”.

Esto, que puede ser superficial, y otros documentos más profundos —películas, discos, fotografías, testimonios, libros, obras, espectáculos y conferencias— fueron archivados con tecnología avanzada para conservar los acontecimientos culturales de la frontera.

“Este centro surgió por la necesidad de fomentar el arraigo, la pertenencia. Es la oportunidad de recoger esta memoria, este trabajo cultural, que ha sido muy rico en la región”, dijo Virgilio Muñoz, director del Cecut e impulsor del proyecto.

De acuerdo con Rosa Elisa Rodríguez, gerente de investigación y documentación de las artes del Cecut, la institución ha tenido el cuidado de guardar durante sus 30 años de existencia fotos, reseñas, récords de asistencias, visitas de museos, colecciones de arte visual y cultura popular, cupones y documentación de los festivales de danza, teatro y música. Todo eso se muestra en las pantallas de las computadoras del lugar.

“Lo que hicimos con toda esta memoria es digitalizar los materiales; pero también estamos yendo a la comunidad por más materiales, porque no es solo lo que el Cecut ha hecho, sino también documentar el arte que se ha realizado durante la historia de la ciudad”, dijo Rodríguez.

El Cendoarte, que según la dirección del Cecut tuvo una inversión del gobierno federal de cinco millones de pesos, actualmente tiene una biblioteca especializada en artes visuales, arquitectura, patrimonio cultural y cinematografía.

Muñoz dijo que el Centro estimulará la investigación a través de un programa de convocatoria de tesis de licenciatura y posgrado en temas vinculados con la cultura regional; además de promover entre estudiantes de primaria el método de investigación, saber qué preguntar y cómo buscarlo.

Para el presidente del Colegio de la Frontera Norte (Colef), Tonatiuh Guillén, este nuevo espacio representa una plataforma formidable para establecer alianzas con otras instituciones, tanto culturales como académicas, nacionales y extranjeras, para acrecentar el acervo.

Antes de la próxima primavera, toda esta información podrá ser consultada por el público vía internet, aunque no estarán todos los materiales completos por lo complejo de bajar los archivos, dijo Rodríguez. El atractivo de ir al Cendoarte será ver los documentos físicamente y los archivos completos.

 
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