Preparan en EU nueva batalla fiscal

NUEVA YORK, EU — Una vez sorteado el golpe inmediato del "abismo fiscal", Estados Unidos se prepara para la próxima batalla que librarán demócratas y republicanos en los próximos meses, en la que definirán recortes en el gasto público y elevarán, otra vez, el techo de la deuda.

Tras febriles negociaciones, la Casa Blanca y el Congreso despejaron la incertidumbre sobre las principales reformas impositivas que habían puesto sobre la mesa demócratas y republicanos. Ahora, deberán definir qué ocurrirá con los recortes automáticos del gasto que también formaban parte del "abismo fiscal", además de evitar que Estados Unidos caiga en cesación de pagos. Todo, mientras buscan terminar de diseñar un plan que frene el alza de la deuda pública.

"Estamos solucionando este problema en varias etapas. Obviamente, todavía hay más por hacer a la hora de reducir nuestra deuda", comentó ayer el Presidente Barack Obama, en un video enviado por correo electrónico a sus seguidores.

La Casa Blanca está convencida de que el último acuerdo, que fue posible gracias a la intervención del vicepresidente Joe Biden, significó una victoria para Obama. El plan eleva impuestos por primera vez en dos décadas para los más ricos, y extiende el seguro de desempleo y beneficios impositivos para la clase media, sin tocar los tres principales programas federales que tanto atesoran los demócratas: Seguridad Social, Medicare y Medicaid.

Sin haber obtenido nada a cambio de haber roto su promesa de rechazar cualquier suba de impuestos, los republicanos apuestan a conseguir recortes en el gasto a cambio de aprobar elevar el techo de la deuda desde los 16.4 billones de dólares, actuales, algo que debería ocurrir alrededor de fines de febrero, cuando se agoten las medidas extraordinarias adoptadas por el Departamento del Tesoro para mantener los pagos del gobierno federal sin emitir nueva deuda.

"Ahora, el foco gira hacia el gasto", dijo el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, en un comunicado, luego de que el Congreso aprobó la noche del lunes el último paquete de medidas.

Los republicanos intentarán obtener un dólar de recorte en el gasto público por cada dólar que se eleve el techo de la deuda, un principio que buscaron imponer en la pelea fiscal del verano de 2011, que terminó en el acuerdo que dio nacimiento al "abismo fiscal" y en la cual Estados Unidos perdió la calificación AAA de su deuda pública.

Aunque Obama se ha mostrado dispuesto a implementar reducciones adicionales a las ya acordadas al gasto público, ha dejado también en claro que tienen que ir acompañadas de nuevas fuentes de ingresos, como la eliminación de "lagunas" o deducciones en el esquema impositivo actual.

La discusión por el techo de la deuda se mezclará con el debate sobre el destino de los recortes automáticos al presupuesto del Pentágono y otros programas domésticos del Gobierno federal que contemplaba el "abismo fiscal", que fueron postergados hasta principios de marzo.

Esa negociación pondrá más presión sobre el crecimiento de la economía, que se resentirá, pues el acuerdo aprobado no sólo elimina recortes impositivos para los más ricos, sino también para los asalariados, con lo cual afectará los ingresos del 77 por ciento de los hogares estadounidenses, aunque de manera progresiva.