Ópera prima de director puertorriqueño debutará en Nueva York

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Fotografía sin fecha cedida en donde aparece el director de cine Roberto Busó García, quien estrenará el viernes en Nueva York su ópera prima "Los condenados". EFE/Archivo Busó García
Fotografía sin fecha cedida en donde aparece el director de cine Roberto Busó García, quien estrenará el viernes en Nueva York su ópera prima "Los condenados". EFE/Archivo Busó García

— La película de suspenso "Los condenados", la ópera prima de Roberto Busó García, inspirada en un polémico experimento genocida contra puertorriqueños en la década de 1930 se estrena en Nueva York el viernes.

El largometraje, protagonizada por Cristina Rodlo, cuenta con una distribuidora, Strand Releasing, que además de presentarlo el viernes en la Gran Manzana, con la asistencia de los actores, lo llevará a la ciudad de Los Ángeles el 8 de marzo, luego a Chicago y Houston.

De acuerdo con el director, luego de estudiar por mucho tiempo la historia de su país y de conocer sobre la carta del oncólogo estadounidense Cornelius Rhoads dirigida a su amigo F. W. Stewart "se me ocurrió que sería un excelente punto de partida para narrar una historia sobre la falta de acción de un pueblo o colectivo sobre una tragedia".

"La película no es específicamente sobre los experimentos pero tiene un gran peso, es sobre la inacción y cuál es su efecto", argumentó el puertorriqueño, que también coescribió el guión.

La historia se desarrolla en una casa embrujada en Rosales a la que regresa Ana Puttnam (Rodlo) junto a su padre, un oncólogo que había establecido hacía cuarenta años en ese pueblo la primera de sus clínicas para el estudio del cáncer y que ya viejo, no habla y está en silla de ruedas.

La idea de Ana era fundar un museo en la casa para honrar a su padre, (papel que recayó en el ya fenecido actor Axel Andreson), que luego había establecido otras clínicas en África y había sido nominado al Nobel por sus investigaciones sobre el cáncer.

Sin embargo, la presencia de los Puttnam no es bienvenida por los habitantes del viejo pueblo, que no olvidan los experimentos del médico, ni tampoco por la casa embrujada.

Todos saben la verdad, excepto Ana, y el público, que aunque lo sospeche desde el principio del filme, no lo conoce hasta casi el final del largometraje a través de fotos de niños que murieron tras haber sido sometidos a radiaciones y de un vídeo que desvela la realidad del proyecto de Puttnam en Rosales.

"La carta de Rhoads es espeluznante, pero a mi me interesó más la inacción del colectivo en general, no hubo movimiento del pueblo como reacción en contra de eso y no sólo entonces, sino a través de las décadas", indico a Efe.

"Creí que tal vez era un buen punto de partida para narrar una historia de gente que vive encerrada en sí misma, negándose lo que ocurrió, lo que hicieron o no en el pasado, pero que en algún momento tendrán que enfrentarlo", agregó.

La carta a la que se refiere Busó García es una escrita por Rhoads (18981959), un médico de EE.UU que viajó a Puerto Rico para estudiar la anemia y que fue encontrada por un técnico de laboratorio.

"Los puertorriqueños son sin duda la raza de hombres más sucia, haragana, degenerada y ladrona que haya habitado este planeta. Uno se enferma de tener que habitar la misma isla que ellos. Son peores que los italianos", señala parte del texto de la misiva, escrita en 1931.

"Lo que la isla necesita no es trabajo de salud pública, sino una marejada o algo para exterminar totalmente a la población. Entonces pudiera ser habitable. Yo he hecho lo mejor que he podido para acelerar el proceso de exterminación matando 8 y trasplantándole cáncer a algunos otros", indica además el controvertido texto.

Rhoads, primer director del hospital Memorial SloanKettering Center en Nueva York, negó los experimentos y aseguró que había escrito la carta en un momento de enfado, según señala su biografía.

Busó García, que filmó parte de su película en una casa museo del sureño municipio puertorriqueño de Ponce, señaló que le tomó cuatro años el proceso de escribir el guión y realizar "Los condenados".

"Como no había los recursos para hacer una película histórica para que verdaderamente cubriera este tipo de eventos, me tuve que desviar hacia un filme de ficción", indicó.

De acuerdo con el director, tiene interés de que el público, no sólo de Puerto Rico sino latinoamericano, "no se vea retratado en la película, sino enfrentado" con el filme, que realizó a un coste de un millón de dólares, parte de ellos del Fondo Cinematográfico de Puerto Rico, y del sector privado.

"Es importante que la gente conozca su historia, su pasado y tenga la valentía y la madurez de enfrentarlo, asimilarlo y seguir adelante y en cierta manera la película es una historia alegórica de qué ocurre cuando no hacemos eso", señaló.