Se busca un 'rey' para la música ranchera

“A mí nadie me heredó ninguna corona, yo me la gané y no se la puedo heredar a nadie, porque las coronas no se heredan, se tienen que ganar”, Vicente Fernández. 
“A mí nadie me heredó ninguna corona, yo me la gané y no se la puedo heredar a nadie, porque las coronas no se heredan, se tienen que ganar”, Vicente Fernández. 

Allá por los años 30 del siglo pasado un hombre llamado Tito Guízar popularizó, gracias a su papel en la cinta Allá en el Rancho Grande (1936), una figura que durante los próximos 80 años se convirtió en la identidad del mexicano, la del hombre con la suficiente valentía para cargar sombrero y traje ceñido, pero con la fuerza en la voz para deleitar el oído de enamoradizas mujeres a la espera de una serenata en el balcón.

Fue un producto del cine mexicano, de hecho música y cine iban de la mano, gracias a figuras como Pedro Infante, Jorge Negrete, Luis Aguilar, Javier Solís y, más recientemente, Antonio Aguilar y Vicente Fernández, quien se retira de los escenarios.

Con la despedida del Charro de Huentitán, la especulación sobre quién heredará el trono recae en muchas figuras, el propio intérprete señala varios que lo hacen bien, pero no se atreve a vaticinar al ocupante de ese hueco.

Y es que resulta muy difícil de llenar, ya que Chente, con más de 40 años de carrera ha grabado más de 100 discos y las ventas de éstos rebasan las 50 millones de copias, sin olvidar sus 32 películas y un gran número de reconocimientos internacionales.

“La verdad sí me angustia, pero sí hay (voces en la música ranchera): está Pepe (Aguilar), Pedro (Fernández), Alejandro (Fernández) mismo, está mi ahijado de Torreón, Pablo (Montero). Están muchos y yo les deseo la mejor de las bendiciones a todos y a cada uno de mis compañeros jóvenes”, dijo Vicente.

“El sitio de un cantante de ranchero, en este caso, el de Tony (Aguilar), de Pedro (Infante) o Javier (Solís) son muy difíciles. A mí nadie me heredó ninguna corona, yo me la gané y no se la puedo heredar a nadie, porque las coronas no se heredan, se tienen que ganar”.

Para Pepe Aguilar, uno de los indicados como posible heredero de esta tradición, no hay una figura del peso de sus antecesores —su padre y el propio Vicente—, y ese es un tema que debe de preocupar dentro de la industria del entretenimiento.

“Desgraciadamente, el género ranchero siempre se ha caracterizado por tener a 3 o 4 exponentes en un tiempo dado y no tener 20 o 30 como el pop o el rock. En su momento, grande, grande, eran Jorge Negrete y Pedro Infante, aunque había muchísimos otros, pero esos eran los que estaban hasta arriba”, opinó Aguilar.

“Durante décadas, fueron Antonio Aguilar y Vicente Fernández, en los años 1960 y 1970, pero desde entonces no ha habido una competencia, siempre son poquitos los cantantes de ranchero y curiosamente, son de los güeyes que más trabajan y de los que más cobran, entonces ¿por qué no hay?, no sé, porque de que gustan, gustan. Somos una raza en peligro de extinción”.

Cuando de la canción vernácula se trata, algunos hablan de que vivimos el ocaso de los ídolos. Según el especialista en música tradicional, Pavel Granados, no hay una figura que cumpla las características.

“Lo que va a pasar es que cambia un poco, porque ni Jorge Negrete ni Vicente Fernández, con todo y que fueron galanes del cine mexicano, no resultaron ser unos sex symbol y creo que hay una generación nueva que va hacia eso, como Alejandro Fernández o Pablo Montero”.

Faltan mujeres

Si en el tema de los hombres de la música ranchera hay dudas, la que sí es una figura extinta es la de la mujer, según consideró Granados, quien aseguró que con la salida de figuras como Lola Beltrán, Lucha Villa y Amalia Mendoza La Tariácuri, no hubo quien tomará su sitio.

“Hay un vacío, son voces que no le dejaron la estafeta a nadie. Era una tradición que empezó Lucha Reyes en los años 30, de grandes voces. Ahí sí se acabaron y eso es tristísimo, por alguna razón no ha surgido ninguna, porque Lila Downs, Eugenia León o Astrid Hadad no tienen nada que ver”, declaró.