Random House amplía el catálogo de minilibros digitales en español

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Vista de un lector digital de libros en una estantería antes de la inauguración de la Feria del Libro de Fráncfort 2009. EFE/Archivo
Vista de un lector digital de libros en una estantería antes de la inauguración de la Feria del Libro de Fráncfort 2009. EFE/Archivo

— La editorial Random House amplía "Flash", una línea de minilibros digitales en español que pretende responder a las preferencias de los lectores en dispositivos electrónicos en cuanto a formato, extensión y contenidos.

El concepto, que debutó exitosamente el pasado mayo en España y Latinoamérica con textos de escritores españoles y traducciones de títulos en otras lenguas, está en vías de expansión mediante la inclusión de obras de escritores latinoamericanos.

Según Carmen Ospina, directora de estrategia digital para RDH en España y Latinoamérica, dicha expansión responde a las demandas de lectores en el sector latinoamericano y EE.UU., que exigen una mayor representación de escritores latinoamericanos.

"Flash" añadió a su catálogo títulos de los escritores mexicanos Mónica Lavín y Carlos Pascual, a los que seguirán textos cortos de autores argentinos y colombianos.

Según Ospina, el mercado del libro digital permite que esta y expansiones subsiguientes no se limiten a mercados geográficos específicos.

"La belleza del formato digital es que no tenemos que limitar a nuestros autores a un territorio en particular, ya que lo podemos ofrecer todo, en todas las regiones, al mismo tiempo", dijo Ospina a Efe.

"Queremos usar 'Flash' para dar a conocer escritores latinoamericanos a un público español y viceversa", añadió.

Según Ospina, en el mundo editorial impreso pocos escritores tienen la oportunidad de cruzar fronteras y alcanzar a un público a ambos lados del Atlántico, limitaciones que el libro digital supera con facilidad.

Desde el punto de vista de la editorial, este formato corto, con cerca de cuarenta páginas, les permite ofrecer un producto de calidad a un precio bajo sin desvalorizar sus publicaciones en formato largo.

Según Ospina, el precio de 1,99 dólares resultará atractivo a los lectores que quieran explorar publicaciones en formato digital sin el compromiso de leer una novela de 300 páginas.

"Si esa primera lectura digital resulta ser una gran obra de ficción de un autor reconocido, entonces la probabilidad de que el lector continúe disfrutando, y comprando, libros en formato digital va a aumentar", continuó.

Para los editores, el formato breve resulta igualmente atractivo, ya que les permite publicar textos que en el mundo editorial impreso solo podrían darse a conocer como parte de una antología.

"Resulta demasiado costoso imprimir y distribuir un libro de cuarenta páginas", aclaró.

El formato corto responde también a las exigencias del lector actual, quien a menudo requiere formas de contenido más breves sin sacrificar la calidad del contenido.

Esta realidad no se limita al lector de ficción, sino también a quienes quieran leer sobre temas de actualidad mediante el acceso a una reflexión seria, informada y concisa.

Con estos lectores en mente, el grupo editorial estableció la colección "En debate" en la cual figuran textos digitales breves de periodistas y especialistas que, por lo general, no publican en formato largo.

Según Ospina, el formato digital breve atraerá a un grupo diverso de lectores, entre los cuales figuran inmigrantes recientes que buscan literatura de calidad en español en EE.UU., al igual que esa segunda generación latina que busca practicar el español sin comprometerse con un texto de formato largo.

La comunidad latina representa el sector de mayor crecimiento en la compra de lectores digitales en EE.UU. y, por lo tanto, el potencial de este público lector es enorme.