Las comparsas mantienen la alegría en el último día del carnaval

BRASIL CARNAVAL

La escuela 'Unidos de Vila Isabel', en la segunda noche de desfiles de las escuelas de samba de la máxima categoría durante el carnaval 2013 en el sambódromo de Río de Janeiro (Brasil). EFE
La escuela 'Unidos de Vila Isabel', en la segunda noche de desfiles de las escuelas de samba de la máxima categoría durante el carnaval 2013 en el sambódromo de Río de Janeiro (Brasil). EFE

— Las comparsas mantuvieron hoy la alegría en las calles en el último día de carnaval en la mayor parte de Brasil luego de que las escuelas de samba terminaran sus desfiles de este año y comenzaran a pensar en los de 2014, para cuando se esperan presentaciones sobre el fútbol de cara al Mundial.

Los "blocos", como son conocidas las comparsas carnavalescas que, animadas por orquestas, arrastran a multitudes a las calles para bailar, cantar y divertirse, fueron la principal atracción este martes, en vísperas del miércoles de ceniza, cuando los brasileños teóricamente tienen que quitarse el disfraz y volver a la normalidad en medio de la resaca.

La fiesta, sin embargo, aún tendrá algunos ribetes mañana con la presentación de las comparsas tardías en Río de Janeiro, como el bloco de los cineastas, y el sábado, con el desfile de las escuelas de samba que sean elegidas como campeonas del carnaval este año, pero en ciudades como Salvador proseguirá por lo menos hasta el final de la semana.

Para no dejar que la animación se desinfle en el último de fiesta y cuando muchos ya muestran el cansancio tras cinco días de música y baile, los primeros blocos previstos para este martes se tomaron temprano las calles.

Una de las comparsas que más madrugó fue Río Maracatú, que obliga al público a bailar desenfrenadamente al ritmo del maracatú, música procedente del nordeste brasileño.

El bloco desfiló por el malecón de la playa de Ipanema ante miles de cariocas y turistas y arrastró incluso a los bañistas que descansaban en la arena.

Igualmente despertó temprano a los vecinos del céntrico y bucólico barrio de Santa Teresa el Bloco de las Carmelitas, uno de los más tradicionales y creativos de Río de Janeiro, en el que abundan los disfraces de monja para recordar a una novicia que se escapaba del convento para disfrutar el carnaval.

En este último día del carnaval está prevista la presentación de cerca de 110 comparsas en todo Río de Janeiro, ante un público que en conjunto puede sumar unas 440.000 personas.

La Banda de Ipanema se espera que atraiga a unas 80.000 personas y la Orquesta Voadora, una comparsa que, con una mezcla de instrumentos de percusión y de viento, así como acordeones, interpreta a un ritmo propio conocidas músicas desde samba hasta rock, unas 50.000 personas.

Las doce escuelas de samba del llamado Grupo Especial del Carnaval de Río de Janeiro, tras los desfiles de gala realizados el domingo y lunes por la noche y que congregaron a cerca de 160.000 personas al sambódromo, ahora esperan el escrutinio de los jurados, previsto para el miércoles, para definir a la campeona de este año.

Algunas ya son señaladas como favoritas, entre ellas Via Isabel liderada por el cantante Martinho da Vila, que desfiló en la madrugada de hoy, y Portela, la última de las seis que desfilaron el domingo por la noche, por sus presentaciones perfectas, sin errores y con sambas que agradaron al público.

La Mangueira, la escuela más popular de Brasil, fue una de las que más animó al público, gracias a sus dos orquestas, pero sufrió algunos problemas técnicos, como el atasco que sufrió una carroza debajo de la torre para los fotógrafos.

Los desfiles de las escuelas de samba, cada una con hasta 5.000 integrantes y reforzadas por carrozas alegóricas y enormes orquestas, son considerados la principal atracción del carnaval de Río y el mayor espectáculo del mundo al aire libre.

Además de esperar el veredicto, las escuelas comienzan a pensar ya en el carnaval del próximo año y algunas ya han manifestado la posibilidad de presentar desfiles en homenaje al fútbol, el deporte rey de Brasil precisamente en el año en que el país organizará el Mundial.

Y es que la fiesta puede durar sólo cinco días para quien se divierte, pero para quien organiza el carnaval se trata del resultado de un año de trabajo.

"Cuando acaba un carnaval tenemos que comenzar a pensar en el próximo", dijo a Efe Alexandre Couto, director de armonía de la escuela de samba Salgueiro.

Como dice la música de Tom Jobim, para los pobres la tristeza no tiene fin pero la felicidad sí, y, tras un año de trabajo y cinco días disfrazado, acaba con la llegada del miércoles de ceniza.

Carlos A. Moreno

 
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