Minutos antes, los pasajeros sabían que chocarían

Mueren 8 personas en accidente de autobús que salió de SD

Authorities work Monday Feb. 4, 2013, at the scene of Sunday’s fatal tour bus crash on Highway 38 north of Yucaipa, Calif., that left at least eight people dead and dozens injured. The cause of the Sunday crash east of Los Angeles remained under investigation. Photo John Gibbins/UT San Diego.
Authorities work Monday Feb. 4, 2013, at the scene of Sunday’s fatal tour bus crash on Highway 38 north of Yucaipa, Calif., that left at least eight people dead and dozens injured. The cause of the Sunday crash east of Los Angeles remained under investigation. Photo John Gibbins/UT San Diego.

Después de pasar un día en el esplendor del paisaje invernal de Big Bear, Heriberto Hernández de Tijuana y su esposa se quedaron dormidos en el autobús rumbo a casa por la sinuosa autopista 38 de dos carriles.

Alrededor de las 6:30 p.m. del domingo, la tranquilidad se convirtió en pánico, luego en terror, cuando el autobús se estrelló fuera de control. El vehículo chocó contra un auto y una camioneta antes de dar un vuelco cerca de Yucaipa.

Siete personas murieron el día del accidente y una, el miércoles; y tres docenas resultaron heridas. Entre los muertos había por lo menos tres residentes de San Diego y varios de Tijuana.

Hernández, de 36 años, recuerda despertarse cuando los empellones del autobús comenzaron a acelerarse demasiado. “Estábamos haciendo 60 o 70 millas por hora cuesta abajo”, dijo el lunes desde su habitación en el Centro Médico Regional Arrowhead en Colton. “El conductor esquivaba coches y les tocaba el claxon”.

No había cinturones de seguridad en el autobús 1996.

Los pasajeros empezaron a preguntar qué estaba pasando. El conductor pensó que el autobús estaba perdiendo lo frenos. Las personas comenzaron a gritar y llamar al 911 con sus celulares, pero tuvieron problemas para encontrar recepción en la zona montañosa.

Hernández y su esposa, de 30 años de edad, Roxana Alejandra, se garraron de los asientos.

“Estábamos aguantando, aferrándonos el uno al otro. … Estábamos esperando porque sabíamos que iba a llegar”, dijo Hernández, quien trabaja como vendedor de autopartes en Tijuana.

Fue golpeado hasta quedar inconsciente por lo que él cree fueron unos minutos. Después de recuperar la conciencia, se levantó del piso del autobús y salió por una ventana rota. Fue diagnosticado más tarde con una fractura de pelvis, mientras que su esposa sufrió raspones y moretones.

También en el autobús el domingo por la noche iba Diana Maldonado, de 28 años, de San Ysidro. Había pagado 40 dólares por su primera visita a Big Bear tras escuchar a su grupo de seis amigos, que se unían a ella en el viaje, alabar la belleza del lugar.

Conforme el pánico se montaba en el autobús y el organizador del viaje gritó “gente, recen y agárrense”, señaló Maldonado jaló su chamarra para cubrirse el rostro. Oyó gritos. El primer impacto le golpeó los hombros. Luego fue impulsada fuera del bus.

“Lo siguiente que supo fue que estaba siendo trasladada en helicóptero al hospital y la gente le preguntaba si estaba bien”, dijo su madre, de 49 años de edad, María Salazar, el lunes en el Centro Médico de Loma Linda University.

Desde el hospital, Maldonado publicó una declaración en Facebook en español: “Paramédicos, policías, enfermeras y médicos me dicen que soy una mujer muy afortunada, pero me parece que no fue suerte. Soy una mujer bendecida por Jehová. ... Ayer volví a nacer “.

El sargento de la Patrulla de Carreteras de California Andrew Thompson dijo que el autobús golpeó la parte de atrás de un Saturn sedán que viajaba en el mismo carril. El autobús luego se desvió hacia el carril contrario cuando se acercaba a un recodo del camino, donde chocó con la camioneta Ford que llevaba un remolque cuesta arriba. La colisión hizo que el autobús se volcara.

Los primeros en responder y los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley llegaron a una escena horrible, dijo Thompson. Algunas de las víctimas, como Maldonado, habían sido expulsadas del autobús. Otros fueron atrapados en su interior. Les tomó horas sacar a los sobrevivientes y enviarlos a hospitales cercanos.

La CHP dijo que la investigación de lo que salió mal tomará semanas para completar.

La agencia identificó al conductor del autobús como Norbert B. Pérez, de 52 años, de San Ysidro. Thompson dijo que sufrió heridas graves, al igual que el conductor de la camioneta, quien no se ha identificado.

El conductor y los dos pasajeros en el Saturn sufrieron heridas leves, según la Patrulla de Caminos.

Hernández dijo que fue transportado a un hospital en la misma ambulancia que Pérez, quien, dijo, gritaba de dolor cuando pasaban por topes o vueltas en la carretera.

El lunes, la oficina del forense del Condado de San Bernardino identificó a cuatro de los siete muertos como Guadalupe Olivas, de 61 años, Elvira García Jiménez, de 40 años, Víctor Cabrera García, de 13, y Aleida Adriana Arce Hernández, de 38 años.

Todos son ciudadanosmexicanos, dijo la cónsul mexicana. La oficina del forense dijo que Hernández vivía en Tijuana y las otras tres víctimas residían en San Diego.

Otras dos víctimas del accidente del domingo cerca de Big Bear han sido identificadas, son Rubicelia Escobedo Flores, de 34 años, y Mario García Santoyo, de 32 años. Ambos eran residentes de Tijuana, según el comunicado. No había identificación de la séptima víctima hasta el miércoles por la mañana.

El miércoles también murió Fred Bailey Richardson, de 72 años, de Mentone, en Loma Linda University Medical Center, de las heridas sufridas en el accidente.

Richardson conducía la camioneta con un remolque en la carretera 38, cuando fue golpeado por el autobús turístico.

El gobierno mexicano ha estado trabajando con las familias de los muertos que eran ciudadanos mexicanos para devolver sus cuerpos a México, dijo Carolina Zaragoza Flores, jefa del Consulado de México en San Bernardino.

Al menos cuatro de las víctimas eran ciudadanos mexicanos. Varios de los pasajeros del autobús tienen doble nacionalidad estadounidense y mexicana, dijo Zaragoza.

Los 43 de los implicados en el accidente, 38 en el autobús, y cinco en otros vehículos, en un principio fueron hospitalizados. Los liberados fueron llevados a un hotel local para que pudieran descansar hasta que los miembros de su familia pudieran venir a recogerlos, dijo Zaragoza.

El consulado estaba haciendo arreglos para tres de los pasajeros que no tenían miembros de la familia capaces de conducir, dijo Zaragoza. Dos de los pasajeros supervivientes han solicitado ser regresados a la Ciudad de México.

La investigadora del U-T Merrie Monteagudo y The Associated Press contribuyeron a este informe.

 
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