Lalo se acostumbra al nuevo impacto de sus palabras tras el Rómulo Gallegos

PREMIO RÓMULO GALLEGOS

El escritor puertorriqueño Eduardo Lalo habla en una rueda de prensa el 30 de julio del 2013, en Caracas (Venezuela). EFE
El escritor puertorriqueño Eduardo Lalo habla en una rueda de prensa el 30 de julio del 2013, en Caracas (Venezuela). EFE

— El escritor puertorriqueño Eduardo Lalo se acostumbra a la "nueva dimensión" que han adquirido sus palabras tras ganar el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos 2013, aunque espera que esta presión extra sea algo temporal.

A Lalo, poco conocido en el ámbito hispanoamericano, le llegó inesperadamente la fama cuando en junio pasado fue declarado ganador de la edición número XVIII del prestigioso premio venezolano por su novela "Simone", elegida de manera unánime por el jurado entre las 200 obras de 17 países en competencia.

De paso por Caracas para recibir el premio este viernes, el primer puertorriqueño que gana el Rómulo Gallegos dice que intenta que su vida no cambie demasiado ahora que esta en la misma lista que autores consagrados como Gabriel García Márquez.

"Hay mucha presión en lo que yo diga, yo me he propuesto no decir palabras vacías y eso no es lo mismo decirlo a un grupo de amigos o a un periódico regional que con todo esto que hay ahora", dijo en una entrevista con Efe.

Lalo, de 53 años, revela que se ha dado cuenta de que "para bien o para mal" lo que dice "tiene otro impacto", pero confía en que será un fenómeno transitorio.

Los efectos de su nuevo estatus como escritor premiado se sintieron la semana pasada cuando asistió como invitado a la Feria del Libro de Lima.

"Yo estuve en Lima hace unos días (...) y tengo entendido que la embajada de Estados Unidos puso el grito en el cielo, se retiró de la feria. Yo ni me di cuenta, no dije nada incendiario, pero muestra cómo ahora cada palabra adquiere otra nueva dimensión", expresa.

Lalo, que se declara "independentista", aspira a que esta nueva condición lo ayude a "mover asuntos" y a dar visibilidad a su país para "no vivir en la indiferencia", pese a que por momentos siente sobre él "un peso y una intensidad que hay que mantener".

Es justamente Puerto Rico y su capital, San Juan, una de sus grandes preocupaciones y uno de los principales objetos de atención en los nueve libros que lleva publicados, muchos de ellos ensayos en los que también despunta otra de sus pasiones: la fotografía.

Puerto Rico "vive una crisis profundísima" producto en parte de una clase política que "no quiere los cambios, aunque hipócritamente diga que sí", señaló.

"Lo que hemos tenido por mucho tiempo ha sido una depredación, la típica historia latinoamericana del político que se beneficia y se va al exilio, mientras gobernaban ya estaban fuera del país", afirma.

Frente a esto, la literatura tiene un rol que jugar, dice.

"La literatura tiene todo para decir y no tiene que ser un proyecto político, la literatura tiene que tratar de expresar la complejidad del dolor de la gente, sea de un pueblo o sea de un personaje", sostiene.

Con "Simone", que ha sido editada en Latinoamérica por el sello editorial argentino Corregidor y, tras el premio, por Monte Ávila Editores, Lalo buscó precisamente reflejar ese dolor humano y retratar a la cultura como un espacio de acción para burlar "los límites que nos determinan, nos limitan y nos hacen sufrir".

"En 'Simone' hay muchas cosas, pero la motivación mayor es ver estos personajes que viven muy precariamente y cómo los salva, los ayuda a sobrevivir la cultura, la cultura del libro sobre todo", cuenta.

La novela, que Lalo escribió a lo largo de varios años de manera interrumpida, está protagonizada por Li Chao, una obrera afectada por la revolución cultural china que emigra a Puerto Rico, donde encuentra en el placer de la lectura un escape a su trabajo semiesclavo en un restaurante chino y entabla una historia de amor.

En medio de la "infinidad de entrevistas, de compromisos, de viajes" que le ha traído el premio, Lalo espera poder retomar los proyectos iniciados antes, incluidos ensayos, "textos híbridos que envuelven la fotografía".

"Algunos están bastante avanzados, pero piden todavía un trabajo de hacer el manuscrito final", precisó.

Este escritor, que se gana la vida también como profesor de Humanidades y Literatura Comparada en la Universidad de Puerto Rico, imagina que en sus próximos proyectos sentirá una presión adicional luego de recibir el Rómulo Gallegos.

"Esto trae muchos amigos, pero trae muchos enemigos también. Y va a venir mucha gente con un machete en la mano a acercarse a mi libro", estima.

Lalo recibirá el viernes el diploma que lo consagra como el ganador del premio y el cheque de 100.000 dólares, dinero que invertirá en sus hijos, en su "compañera" y en él mismo.