Programa de mentores demuestra su mérito

El estudiante de último grado Brian Balberchak (izquierda) ayuda al estudiante Willie Williams con su tarea de geometría como parte del programa de asistencia académica Titan. Los mentores en el programa son normalmente estudiantes de grados superiores.
El estudiante de último grado Brian Balberchak (izquierda) ayuda al estudiante Willie Williams con su tarea de geometría como parte del programa de asistencia académica Titan. Los mentores en el programa son normalmente estudiantes de grados superiores. — Nelvin C. Cepeda

Una expresión de sufrimiento se dibujó en el rostro de Elizabeth Covarrubias. La estudiante de Eastlake High School de 16 años de edad abrió la página de su libro de geometría en el capítulo titulado Pruebas indirectas y desigualdades en un triángulo.

“Tengo problemas con la geometría”, dijo Elizabeth. “Mi mamá me dijo que tenía que venir aquí”.

“Aquí” es la cafetería de Eastlake High, que durante una hora después de la escuela todos los jueves, se transforma en una gigantesca sala de estudio para el programa de asistencia académica Titan (TAAP, por sus siglas en inglés). El programa consiste en asignar mentores para estudiantes que requieren ayuda. Los mentores son estudiantes de grados más avanzados, ansiosos de ayudar. La ayuda se enfoca mayoritariamente en estudiantes que están aprendiendo inglés, los jóvenes económicamente desfavorecidos y los estudiantes con discapacidades que necesitan apoyo en algunas materias.

En su segundo año siguiendo el mismo modelo, TAAP ya está demostrando su mérito. La directora de Eastlake High, Maria Ester Lizárraga, acredita en parte a TAAP por la mejoría de la escuela en el Índice de Rendimiento Académico, o API, por sus siglas en inglés.

Este año, el API de Eastlake High fue de 854. El año pasado fue de 832.

Entre los estudiantes de inglés, el API aumentó 45 puntos comparado con el año pasado. Para los estudiantes con discapacidad, la puntuación se incrementó en 42 puntos, y para los de situación socioeconómica desfavorable, el resultado fue 22 puntos superior.

“Ése es solo uno de los beneficios”, dijo Lizárraga sobre el éxito de TAAP. “Además conecta a los estudiantes y construye relaciones entre ellos”.

“La mayoría de los mentores son estudiantes de cursos de nivel avanzado (AP, por sus siglas en inglés) que por lo regular son muy organizados y tienen muy buenos hábitos de estudio. Es agradable para los estudiantes de 9° y 10° grado tener a alguien así”.

En Eastlake High School, el fracaso no es una opción. Además de TAAP, la administración escolar ofrece tutoría con profesores por una cuota, tutoría con los maestros durante la clase y la Zona de Tareas Titan, que aborda un tema diferente cada día de la semana después de la escuela. Si es martes va a ser biología.

“Tratamos de aprovechar todas las oportunidades”, dijo Lizárraga. “No hay excusas para fracasar. Hay ayuda en todas partes”.

A menudo, los estudiantes de TAAP se reúnen por su parte para estudiar, independientemente de los jueves.

Este año, unos 50 estudiantes llenaron solicitudes y se entrevistaron con el coordinador de TAAP, Mario Jaramillo, para ser considerados como mentores, incluyendo siete estudiantes que fueron mentores el año pasado. Muchos mentores lo hacen motivados por la ventaja de cumplir con algunas, si no es que todas las 30 horas de servicio comunitario que se requieren para graduarse de Eastlake High.

Pero muchos lo hacen por motivos altruistas.

Entre mordidas de pizza (todas las sesiones de TAAP cuentan con pizzas proporcionadas por el personal) Jenny Han, de 16 años, ayudó a Shayla Brown a desmitificar el álgebra.

“Me gusta enseñar, especialmente matemáticas”, dijo Jenny que tiene las mejores calificaciones en matemáticas. “Me enseñaron una forma fácil de hacerlo y quiero compartirla. Algebra puede ser como un idioma extranjero, pero les quiero dar un buen comienzo para que se les haga más fácil a medida que avancen”.

Más de 80 estudiantes fueron identificados por los profesores y el personal como alumnos que necesitan los servicios gratuitos de TAAP, señaló Jaramillo. Añadió que, a menudo, los padres le llaman solicitando tutela para sus hijos.

“Mi madre me dijo, ‘Ve a mejorar tus calificaciones de inglés’”, comentó Ellen Erickson, estudiante del 10° grado, explicando su presencia en un reciente jueves de TAAP. Estaba recibiendo ayuda para escribir un ensayo sobre cómo ser un buen samaritano.

En otra mesa, Ramón Romo estaba concentrado en un documento de geometría. También él vino a TAAP ante la insistencia de su madre.

“Me pongo nervioso y estresado en los exámenes”, dijo el estudiante del décimo grado. “Voy a venir cada semana para que me ayuden, pero sigo teniendo tiempo para practicar lucha libre”.

Romo respondió “¡Absolutamente!” cuando le pregunté si TAAP le estaba ayudando a mejorar su calificación de C en geometría.

“Es más fácil entre compañeros”, señaló Jaramillo. “Cuando escucho las conversaciones alrededor de las mesas, oigo a los muchachos preguntarle a sus mentores cómo le hacen para obtener buenas calificaciones y un alto GPA, y los mentores les dicen, “solo hay que estudiar”.

“Si yo les dijera lo mismo, sin duda pensarían que se los digo por sermonear”.