Las ventajas del nuevo alcalde Bob Filner

Quienes conocen el pasado de Bob Filner no se sorprendieron que el demócrata liberal y activista ganara la elección de la alcaldía de San Diego en una final de fotografía.

A sus 70 años de edad y luego de una larga trayectoria como congresista, Bob Filner quizás nunca imaginó terminar su carrera política como alcalde de San Diego y menos después de una campaña tan intensa y jaloneada.

Como político, Filner sabe lo que significa pelear voto por voto en las calles, logró su reelección durante nueve ocasiones en el Distrito 51 en el sur de San Diego (antes Distrito 50) y el cuál controló férreamente desde su primer periodo en 1993.

De 1987 a 1991 fue concejal de San Diego y previamente ocupó otros cargos de elección en el sector educativo. A decir verdad Filner no ha perdido una elección en muchos años.

Por ello el pasado mes de junio cuando obtuvo el segundo lugar en las elecciones primarias con el 30.74 por ciento de los votos y poco detrás del ex regidor Carl DeMaio, quienes lo conocen advirtieron que ganar la carrera de la alcaldía sería solo cuestión de tiempo.

DeMaio contó con el sólido apoyo de grupos privados y financieros de la ciudad, incluyendo el respaldo del alcalde Jerry Sanders, la fiscal de Distrito, Bonnie Dumanis, y la fiscal federal Laura Duffy.

En tanto Filner tuvo el soporte de varios sindicatos, entre ellos el de oficiales de policía y el de bomberos, además de la ex concejal Donna Frye y de organizaciones latinas como La Raza.

Guardadas las proporciones, la elección de Filner fue similar a la de Barack Obama. Ambos ganaron gracias al voto de hispanos, afroamericanos y otros sectores minoritarios.

Y a DeMaio le sucedió lo mismo que a Mitt Romney, no se dio cuenta de que la composición demográfica cambió en el país y especialmente en San Diego que ofrece hoy en día una diversidad étnica impresionante, no muy lejos de la que tienen Los Ángeles y San Francisco.

Por lo anterior debemos suponer que a San Diego le irá bien con Filner porque representa mejor las necesidades de sus habitantes y que el cambio a un alcalde demócrata luego de veinte años de gobiernos republicanos, será positivo para la región.

Filner posee varias ventajas, en primer lugar, su larga experiencia en la política tanto a nivel local como federal que serán trascendentes a la hora de tomar decisiones relacionadas con el puerto de San Diego, las bases navales, la frontera con México y proyectos clave como el nuevo estadio de futbol americano y la remodelación del centro de la ciudad.

Los astros estarán además alienados a su favor. El presidente Obama, el gobernador Brown e incluso el alcalde Villaraigosa de Los Ángeles, son demócratas lo que ayudará a Filner a la hora de negociar presupuestos, inversiones públicas y apoyos financieros. Incluso el cabildo de San Diego tendrá mayoría demócrata durante el siguiente periodo.

Una tercera ventaja se refiere a los contactos de Filner con los grupos minoritarios, en especial los latinos, y con los sectores político y empresarial de Tijuana y de Baja California.

El alcalde electo ha trabajado muchos años en los temas fronterizos y sabe muy bien la importancia de afianzar lazos con México y de impulsar proyectos rezagados como el aeropuerto binacional y de promover intercambios educativos, comerciales e industriales.

Filner tendrá también adversidades por superar. Deberá demostrar que es capaz de administrar una ciudad tan compleja como San Diego con un presupuesto de 2800 millones de dólares y más de diez mil empleados, muy distinto a dirigir una oficina de congresista con 30 colaboradores.

Los grupos opositores a su elección no doblarán las manos, seguramente le harán la vida difícil por lo que Filner tendrá que negociar y lograr acuerdos benéficos, es decir gobernar para todos.

Lo cierto es que una nueva e interesante era para la ciudad de San Diego está por iniciar. Esperamos que sea para bien y que los conflictos no superen el progreso y bienestar de la comunidad sandieguina.

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