Álex Montoya cuenta en un libro lo mucho que tiene que agradecerle a la vida

Álex Montoya cuenta en un libro lo mucho que tiene que agradecerle a la vidaÁlex Montoya cuenta en un libro lo mucho que tiene que agradecerle a la vida

Alex Montoya el día que corrió un maratón.
Alex Montoya el día que corrió un maratón. — Cortesía de Alex Montoya

The Finish Line

El segundo libro de Alex Montoya está disponible en

tatepublishing.com y tiene un costo de $10.99. Estará a la venta en librerías locales en el 2013.

Mucha gente se sorprende cuando escuchan que Álex Montoya tiene mucho por qué dar gracias.

Montoya nació sin brazos ni una pierna. Aún así, está muy agradecido con lo que le ha dado la vida.

“Estoy agradecido por cada día que respiro”, dice Montoya, de 38 años de edad y quien recientemente también recibió el reconocimiento al trabajo de toda una vida por parte de la Cámara de Comercio Hispana.

“Estoy agradecido por haber nacido sin brazos sin una pierna porque eso ha fortalecido mi fe, paciencia y perspectiva”, dijo.

Es esa fortaleza lo que ha llevado a Montoya a lograr lo que muchos nunca logran en la vida, aún cuando tienen sus extremidades completas. Se graduó de la Universidad de Notre Dame, una de las universidades más prestigiosas en Estados Unidos, es gerente de relaciones latinas para los Padres de San Diego y es el autor de dos libros donde comparte sus experiencias.

Montoya se las ingenia para usar el teclado de la computadora insertando un bolígrafo y pulsando una tecla a la vez. Así, ha podido escribir ambos libros, que solamente están disponibles en inglés.

Su segundo libro, The Finish Line, donde cuenta cómo pudo entrenar y participar en un importante maratón en San Diego aún con su discapacidad, acaba de ser publicado este mes. El libro es prueba de que Montoya está agradecido con Dios por las bendiciones en su vida.

“Este libro tiene un mensaje espiritual importante”, dice el autor. “Mi fe es la piedra angular de mi vida y pienso que la gente podrá ver eso en la historia”.

La historia de la vida de Montoya, que se describe en su primer libro y autobiografía, Swinging for the Fences, es una de tenacidad, de sobrevivencia, de fe. Él nació en Colombia y a los cuatro años, sus padres hicieron el sacrificio de enviarlo a vivir con unos tíos en California para que tuviera las oportunidades que, con su discapacidad, jamás hubiera tenido en su tierra natal.

En Estados Unidos Montoya, en verdad, ha alcanzado el Sueño Americano.

Por eso, cuando algunos lo apuntan con el dedo y se preguntan, “¿Cómo puede estar agradecido con la vida si no tiene brazos ni pierna?”, él contesta, orgulloso:

“¿Cómo no estar agradecido? Me pude mudar a Estados Unidos de niño y recibí un excelente tratamiento médico y una excelente educación”, dice Montoya. “Uso tres prótesis que me permiten hacer casi cualquier cosa. Trabajo en las Ligas Mayores de Beisbol y he publicado dos libros. Soy muy bendecido. ¿Cómo no estar agradecido?”