Con el número 12, el Estadio Caliente

La Masakr3, la barra más grande y apasionada del estadio, sigue a los Xoloitzcuintles de Tijuana al estadio Azteca o al Omnilife de Guadalajara.
La Masakr3, la barra más grande y apasionada del estadio, sigue a los Xoloitzcuintles de Tijuana al estadio Azteca o al Omnilife de Guadalajara. — David Maung

Bajo cualquier medida, el Estado Caliente es un lugar tranquilo para ver un partido de futbol. Las familias llevan a sus hijos pequeños, los aficionados se ponen las camisetas de otros equipos sin ser acosados y el público ya ni siquiera lanza cerveza al aire cuando el equipo anota gol.

Pero eso no quiere decir que el estadio carece de ambiente. (Ve la galería en fotos)

Si quieres apuntarte para la fiesta, vete a la cabecera sur. Ahí te esperan los chicos y chicas de La Masakr3, la barra más grande y apasionada del estadio, la que sigue a los Xoloitzcuintles de Tijuana al estadio Azteca o al Omnilife de Guadalajara.

Son unos ciento y tantos, pocos, comparados con los miles que conforman las porras de equipos grandes como Pumas, América, Chivas o Cruz Azul; no obstante, estos cientos integran uno solo que no juega en el campo sino en las gradas. No suelen usar luces de bengala ni mantos coloridos que abarcan zonas enteras de las gradas.

Aún es un grupo joven. La Masakr3 tiene sus orígenes en 1998, cuando Tijuana tenía un equipo filial de las Chivas de Guadalajara y el sueño de jugar en la primera división era tan remoto como tener un estadio profesional de futbol.

Pero como lo han demostrado los Xolos desde que subieron a primera división en 2011, la pasión compensa por la falta de historia y recursos. Aunque el equipo apenas fue fundado en el 2007, hoy en día se ha convertido en un orgullo de la frontera y el equipo sorpresa del futbol mexicano.

Con su segunda liguilla consecutiva y la tercera mejor defensiva del torneo, los Xolos han brindado a los fronterizos la satisfacción que no han podido dar en los últimos años los Chargers ni los Padres.

Los Xolos terminaron la temporada en segundo lugar, y son uno de los favoritos para ganar el torneo. Y por si todo esto fuera poco, gracias a su desempeño tienen un lugar asegurado en la Copa Libertadores. Esto significa que los fronterizos podrían ver jugar en el Estadio Caliente a equipos como Boca Juniors, Sao Paulo o Flamengo.

El ambiente estará más prendido que nunca este domingo cuando los Xolos reciban al Monterrey en el partido de vuelta de cuartos de final, en un partido que promete coquetear nuevamente con la historia, algo que ya están acostumbrados los aficionados fronterizos.

Los miembros de la porra

Los chicos y chicas de la Masakr3 ven con escepticismo las preguntas de un reportero, quien indaga sobre lo que debe formar parte de la porra más grande de la frontera. Le dicen que mejor hable con KBurro, el líder oficial del grupo. Él es un tipo agradable, rapado y robusto, vestido de rojo y negro, los colores del equipo. Suele tener la garganta áspera de tanto gritar.

“Nosotros apoyamos el equipo en las buenas y en las malas, jamás lo abandonaremos”, dijo como reconociendo que en el futbol hay temporadas soñadas y temporadas para el olvido. “Afortunadamente ahorita estamos viviendo una época muy especial”.

Si no fuera por la Masakr3, los partidos de futbol en Tijuana serían tan apagados como un partido de los Padres en Petco Park. Son ellos quienes ponen el ritmo del partido con sus cánticos, convirtiendo el campo en una pista de baile de futbol.

La fiesta comienza unos 15 minutos antes del partido, cuando la porra hace su entrada a las gradas con tambores, trompetas y cánticos que ensayan durante la semana. La mayoría de las canciones son originales, y a veces escriben canciones para apoyar a jugadores específicos. Hace unas semanas, por ejemplo, hicieron un cántico en apoyo al técnico Antonio Mohamed, que está contemplando regresar a su natal Argentina después de esta temporada.

La Masakr3 tiene una sección exclusiva en la cabecera sur, desde donde animan al equipo por 90 minutos sin parar, y desde donde lanzan los insultos más efectivos a los jugadores contrarios que pisan el pasto sintético del estadio.

En esta zona las butacas no tienen respaldos, porque no los necesitan. Está prohibido sentarse. Contrario a lo que uno podría pensar, nadie está bebiendo cerveza. Todos están borrachos de pasión y adrenalina. La constante ondeada de banderas provee sombra en los días más calurosos, pero no hay manera de esconderse de las miradas de desaprobación si no cantas o brincas con el resto del grupo.

Es difícil saber qué impacto tienen las porras en el resultado de un partido, si en verdad los jugadores contrarios se intimidan y fallan goles. Pero en septiembre de 2011, cuando la Masakr3 tuvo un problema de seguridad que les impidió entrar al partido, la cabecera sur estuvo vacía. El resultado: Tijuana perdió 2-0 contra Estudiantes, y el equipo cayó a la penúltima posición de la tabla general. A pesar de que presentó un lleno, el Estado Caliente lució silencioso, sin ambiente, sin fiesta.

Hoy en día el Estadio Caliente se ha convertido en una auténtica fortaleza. En esta temporada ningún equipo de México logró vencer a los Xolos en Tijuana. Monterrey intentará hacerlo, pero Tijuana tiene la mira puesta en las semifinales, y además tiene la ventaja, porque en el Estadio Caliente no son 11 contra 11. Son 11 contra 12.