Ana Serradilla: Enamorada de la vida

La actriz mexicana Ana Serradilla.
La actriz mexicana Ana Serradilla. — Agencia Reforma

En Los Ángeles, California, vemos a Ana Serradilla, quien desciende de un Rolls Royce. Lleva un elegante vestido negro y dirige sus pasos al interior de una iglesia donde se lleva a cabo un funeral.

Camina por el pasillo principal y, al quedar frente al ataúd, se abraza a éste y llora desconsolada. Luego de depositar una rosa, se retira del lugar dejando perplejos a los presentes, pues nadie sabe quién es la misteriosa mujer.

Así da inicio la cinta Luna Escondida (Hidden Moon, 2012), cinta dirigida por Pepe Bojórquez que se estrena el próximo 23 de noviembre, en la que también actúan Wes Bentley (Belleza Americana, Los Juegos del Hambre) y el mexicano Osvaldo de León.

Serradilla da vida a Miranda, una actriz en ciernes que busca triunfar en la Meca del Cine. Su más reciente "casting" hará que su vida se cruce con la de Victor (interpretado por Bentley), quien la seguirá hasta Guanajuato para descubrir su identidad y verse afectado por ella de formas insospechadas.

En esta ciudad del Bajío, a Miranda la esperan su padre y sus seres queridos; el más feliz por su regreso es Tobías (De León), su mejor amigo de la infancia y su enamorado incondicional.

"La película te toca fibras. Creo que hasta el más duro, el que diga: 'A mí no me tocó', en el fondo va a sentir un chispazo en su corazoncito porque retoma cosas tan sencillas y tan básicas, pero que tenemos olvidadas, como una luna escondida", dice Serradilla.

Más que una comedia romántica al estilo hollywoodense, Luna Escondida se plantea como una historia de amor que revisita elementos de la época de oro del cine mexicano.

Ahí están la mujer llena de sueños que vive circunstancias adversas. Su eterno enamorado, de nobles sentimientos. El hombre acaudalado cuyas intenciones no son sinceras. Los amigos pintorescos y los escenarios "ultra mexicanos" (nada como Guanajuato, para ejemplificarlos).

Y aunque en su estructura es clásica (triángulo amoroso afectado por las jugarretas del destino y la intervención de personajes en discordia, con todo y sus destellos musicales), gracias a la forma en que se plantean los temas y se resuelven los conflictos, la película se siente como un espectáculo fresco, casi idílico.

"Te podrá gustar o no, pero estás viendo una película que está bien hecha. Está bien filmada, está bien fotografiada, es una delicia verla. Superó mis expectativas; es una belleza", enfatiza la actriz de 34 años.

La "luna escondida" es una metáfora de las cosas simples y gratuitas que pasamos por alto en la vida y cuyo brillo a veces es opacado por situaciones o personas que, como comprobará Miranda, pueden deslumbrarnos y hacer que nuestros pasos cambien de rumbo.

"Nos llenamos de un montón de cosas que nos ha impuesto la sociedad o nuestra misma cabeza para crearnos ideas de cosas que necesitamos y queremos que, en el fondo, ni necesitamos ni queremos, y lo más bello y lo que más feliz nos hace lo tenemos aquí y lo 'traspasamos', es terrible", explica Serradilla.

"Justamente de eso habla Luna Escondida, de cómo dejamos pasar de largo lo más maravilloso, lo más sencillo, lo gratuito, por ir a buscar la complicación".

Amada más que nunca

Además de incursionar en teatro, donde la hemos visto en La Venus de las Pieles o Eurídice, y de haber picado piedra en distintas series de televisión, Serradilla se proyecta en el cine como su medio natural.

Ahí, asegura, se ha sentido "muy cuidada" en películas como Cansada de Besar Sapos (2006) o El Brindis (2007), su primera película internacional, y que disfruta saltar entre géneros como lo hizo de Pastorela (2011) a Luna Escondida, pero en esta última salta a la vista no sólo la minuciosidad con la que fue fotografiada la cinta, sino cómo ha crecido en pantalla la presencia de la actriz.

"Estar en Luna Escondida, que es una coproducción con Estados Unidos, con actores de la talla de Wes Bentley o Linda Gray, obviamente es una responsabilidad muy fuerte y sí marca un antes y un después, pero sin desdeñar las anteriores", asegura.

"En esas otras películas también me he sentido muy cobijada y también tuve una gran parte de responsabilidad, pero Luna Escondida es algo muy, muy especial".

No hay más ciego...

En la cinta, Miranda deberá descubrir cuál es su "luna escondida", cuáles son los sueños que está dejando morir, qué nubla su mirada ante su toma de decisiones y qué sacrificios realmente valen la pena.

Por su parte, y aunque en el presente la cubre un cielo despejado, para Serradilla esto no siempre fue así.

"Creo que la más fuerte de todas (mis 'lunas escondidas') es (no verme) a mí misma. El darte cuenta que tú eres tu peor enemigo o tu mejor aliado, y que tú, tu mente, tus inseguridades, tus miedos, son los que te pueden llevar arriba o tirarte al piso", explica.

"Una vez que ubicas eso, y que también te das cuenta que el otro está hecho de lo mismo que tú y que tiene esas mismas inseguridades y que cada quien tiene sus procesos, dejas de llenarte la cabeza de cosas y de falsas competencias".

La actriz asegura que hay momentos en los que todos hacen las cosas por los demás, regidos por "el qué dirán", y que ha aprendido a "estar en lo que está", en lo que la llena, y no en lo que a los demás puede parecerles fabuloso.

"Solito, cuando hagas lo que tú quieres hacer, automáticamente va a ir agradándole a los demás y todo se va a ir acomodando cuando dejemos de forzar.

"Ésa creo que fue la luna más escondida que llegué a tener, sobre todo de niña. Vivía muy atemorizada hasta que dije: 'Aquí estoy yo, y me voy a morir yo solita'. Uno está con uno, y con ésta es con la que yo me tengo que entender y ya. No le tengo que rendir cuentas a nadie más", enfatiza.

Con ello no quiere decir que tenga una actitud egoísta ante la vida y, por el contrario, se muestra abierta con los "personajes" de la vida diaria para tener una mejor comprensión de ella.

"Para entenderla y poder interpretarla y reinterpretarla. Eso sí, hay que respetar al prójimo, porque en el fondo está hecho de lo mismo que yo. Descubrir esto fue para mí como una 'luna llena'... naranja", asegura Serradilla.